Estreno 3 de junio
‘LOS CONDUCTOS’, UNA PELÍCULA LIBREMENTE INSPIRADA EN UNA HISTORIA REAL


  • La cinta del director colombiano Camilo Restrepo, ganadora a Mejor Ópera Prima en el Festival de Cine de Berlín 2020, llega a las salas de cine colombianos este 3 de junio.
  • Previamente, la Cinemateca de Bogotá tendrá entre el 27 de mayo y el 27 de junio la Retrospectiva de Restrepo, que incluirá la proyección de todas sus obras audiovisuales, el estreno de Los Conductos y la instalación multi-pantallas Tele-Visión. El director acompañará varias proyecciones. 
LOS CONDUCTOS 6.jpeg

Los Conductos, el primer largometraje de Camilo Restrepo, es una película libremente inspirada en una historia real, como explica su director, quien vive en París desde 1999, es protagonizada por Luis Felipe Lozano, la obra fue rodada en Medellín.

Su director cuenta, “Los Conductos narra la historia de un joven que acaba de escapar de una secta religiosa tras darse cuenta de la manipulación mental a la cual había estado sometido. Emancipado por fin, busca la manera de reintegrarse en la sociedad. Una sociedad en la que no encuentra su lugar, una sociedad que siempre le ha mantenido al margen”. 

“El rodaje de la película, en el que Pinky interpreta su propio rol, le permitió de hecho componer un nuevo arreglo entre los eventos que él vivió y aquellos que deseaba. En ese sentido, la película sí incentivó en Pinky un trabajo de catarsis. Los conductos, le abrió la vía de una reflexión que solamente él podía emprender, y que continúa aún más allá de la película”. 

Las películas de Camilo Restrepo han integrado la selección de festivales importantes como la Quincena de realizadores del Festival de Cannes, Festival de Cine de Toronto y Nueva York Film Festival. Ganador dos veces del Pardino de Oro del Festival del film Locarno y del ya mencionado premio a Mejor Ópera Prima en La Berlinale.

Trailer

Captura de Pantalla 2021-05-12 a la(s) 10.18.21 p. m..png

¿Cómo conoció a Pinky?

En el año 2013 durante el rodaje de mi corto Como crece la sombra cuando el sol declina, en el que terminó actuando. En aquella época Pinky vivía de un trabajo parcial en un taller de estampado de camisetas, que combinaba con espectáculos de malabarismo en los semáforos de Medellín. Rápidamente nos volvimos amigos. Un día me confió su historia de cómo unos meses antes había escapado de una secta religiosa en la que estuvo durante 8 años. 

¿Cuál fue su reacción?

La historia me marcó profundamente. Por supuesto, yo estaba conmovido por la confesión de su propia debilidad, por la toma de conciencia de su situación y por el orgullo que Pinky sentía de saberse ahora libre. Más aún, me sentía confundido por la relación que una persona introvertida y apacible –como lo es él– mantenía con la violencia. 

¿Qué le contó acerca de la secta?

Entre otras cosas, que los ingresos provenían en parte de actividades ilegales. Pinky, como la mayor parte de sus miembros, había sido adiestrado en el manejo de armas. En nombre de los intereses del grupo, debió haber sido implicado –en un grado que ignoro– en acciones violentas. Liberado de la secta, consideraba ahora el asesinato del gurú como una solución radical para acabar su sufrimiento e impedir el adoctrinamiento de otros jóvenes. La violencia continuaba siendo un medio posible para alcanzar un fin; violencia arraigada en la certeza de que una buena causa justifica un poco de mal. 

¿Cuál es para usted el significado del título?  ¿Qué, o quién es lo que usted percibe como los “conductos”? 

El título surgió de manera muy intuitiva, y aún me es difícil dar una justificación precisa. Por su etimología común, la palabra conductos es cercana a conductas. Me parece ver una especie de ironía en esa aproximación. ¿Cómo las nociones de estrechez, de obligación, de encierro, que son asociadas a conductos, se articulan con nuestra manera de vivir en sociedad, con la conducta que nos une a los otros? ¿Acaso es necesario “salir de los conductos” para “conducirse”, es decir, para asumir enteramente el rumbo de su propia vida? El itinerario de Pinky en la película, en búsqueda de su libre arbitrio, es un eco a esas preguntas.