Esto es la “guaracha”: conozca el género que se tomó los remates en Colombia

#aleteo #pandereto #privadito #epabebés #rematico ¿Le suenan familiares estos términos?

Por Nathalia Guerrero Duque (Vice.com)

ILUSTRACIÓN: SARA PACHÓN.


El cielo pinta las siete de la mañana. El blanco que empieza a brotar del cielo se mezcla con el gris del humo de los cigarrillos, que sube de a poco por toda la gente que sigue fumando en medio de la fiesta. Los colores del nuevo día rebotan en el aire, vibrando con el tronar de los bajos en los parlantes que llevan sonando toda la noche.

Sin embargo los sonidos bajos no son los protagonistas de la canción que está sonando. De hecho el plato fuerte en el set de esta nueva mañana es la percusión: una percusión de patrones cortos que a veces suena a congas, a veces a gente aplaudiendo y a veces suena a ese chacachá de la guacharaca, con cambios melódicos bruscos que suben y bajan rápidamente, acompañados de voces de mujeres, que dicen cosas como “tas tas tas” o que exclaman alegres que “¡todos los días son días de fiesta!”. Se podría decir que lo que suena, a primer oído, es tribal house, pero después de unos minutos uno empieza a identificar algunas variaciones en el groove que vuelven las canciones más rumberas o más “perreables”.

Guaracha, zapateo, aleteo, chancleteo, pandereteo y hasta narco beat le dicen popularmente al baile y al género que se escucha y se baila en muchísimas fiestas alrededor de todo el país, sobre todo a la hora de rematar y más si es en tierra caliente. Piscina, vestidos de baño chiquiticos, gafas oscuras, escotes eternos, Crocs, chancletas, camisetas Polo y salidas de baño figuran en la mayoría de videos de Instagram y Facebook que salen como resultado cuando uno busca alguno de estos términos, acompañados de hashtags como #rematico, #lafiestanopara, #disparadosbebé o #privadito, que es cuando hacen fiestas privadas en un apartamento con esta música o lugares que son medio “secretos”, según me cuenta Isabella Forero, raver que va usualmente a fiestas de zapateo acá en Bogotá.

“Le dicen así por la manera en la que se mueve la gente con ese tipo de música, que es como pisando moscas”, cuenta Isabella, asegurando que zapateo en la ciudad hay por todos lados. “En el norte están sitios como Rush, Infinity Love que funciona todos los días y El Cubo…y más al sur, por la Caracas, hay un sitio que se llama Piso 7, que también lo usan para eventos de zapateo”. Isabella también menciona a Terra Nova, a otro por la 22 que se llama Magic y hasta al mismísimo Castillo, el famoso puteadero que también queda por esa zona y que, según ella, también hace eventos de este género los domingos. “Últimamente hay más y más lugares conocidos que ponen de a poco esta música, y los sitios que te mencioné son para rematar la fiesta hasta el otro día”.

No es equivocado afirmar que esta nueva especie de “new tribal house” está en sus 15 minutos, colándose en los sitios crossover, volviéndose el género principal de muchas fiestas durante los fines de semana y siendo la materia prima de varios remataderos no solo en Bogotá, sino en las principales ciudades del país. Medellín, Manizales, Pereira, Barranquilla, Cartagena y hasta corregimientos como Chinauta, son destinos comunes para DJs nacionales e internacionales del género. “Los artistas de acá más reconocidos son Zant-iu, Dasten, Kristian Arango, Iván Miranda, Exotic, Dihousen, Fumaratto Ferroso, Juan Bass, Santiago Chacón y Diego Marín”, recopila Isabella. “Estos son los más reconocidos y los que más cobran para un privado o un evento, pero probablemente hay muchísimos más porque ahora todos están empezando a tocar esa música. De los internacionales el más famoso es Dani Masi”.

Acá en Colombia siempre se ha manejado el groove, que es lo que le gusta a la gente

Cuando le pregunto a Dani Masi sobre el género musical al que se dedica, me responde que desde el inicio su carrera se fundó en el house, house con toques vocales y ritmos tribales. “Yo pienso que mi género es el tribal house y que según el lugar o el público lo puedo adaptar, volviéndolo más comercial, más tech house, más techno o más minimal, pero nunca pierdo mi estilo, siempre aporto mi toque personal”. Massi habla de referencias como Erick Morillo, Jamie Lewis, David Penn, Axwell y el sello Matinée, que fueron marcas que tuvo presente desde que comenzó hace ya más de 7 años en España. “Colombia es una parte muy importante de mi carrera, y la conexión con su gente es única porque es un público entregado, seguidor y exigente”, admite Massi, quien reconoce que aunque muchas veces los colombianos quieren escuchar lo mismo, existe un grado de exigencia que es lo que, según él, ha forjado grandes artistas del género en el país.

Productores como Ángel, quien también es realizador de eventos, lleva en el circuito house más de 15 años y tiene como respaldo ser el encargado de la mítica fiesta Black & White en el lago Calima, que tiene lugar en el Valle del Cauca, de donde es oriundo. “Lo que se hace en Colombia no es guaracha ni chancleteo ni zapateo, es tribal house”, afirma Ángel, tajante. “Esos nombres los ponen entre los mismos peladitos, pero la gente que sabe de armonía, de notas musicales y de géneros, sabe que esos nombres son pura ignorancia”. Para Ángel el tribal house es solo un punto de partida: “de ahí se desprenden más géneros como el big room, el tech house pero más groovero, porque acá en Colombia siempre se ha manejado el groove, que es lo que le gusta a la gente”.

Aunque Ángel lleva haciendo esto casi la mitad de su vida, el real auge de este género, según él, se presentó a finales del año pasado en lo que él considera la actual meca del tribal house de ahora: Medellín. “Todo empezó porque en el barrio Antioquia se hacía una fiesta electrónica gratis, que no tiene nombre y que es solo para la gente del barrio”, afirma Ángel. “Esta fiesta se volvió muy famosa, fue el boom. Iban amigos artistas de la gente del barrio y comenzaron a ir hasta 3000 personas a un evento donde por dos días solo sonaba música electrónica. Ahí empezó la vuelta y ahora no hay fin de semana donde no toquemos, gracias a Dios”.PUBLICIDAD

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Y el boom se esparció por todos lados. Ángel cuenta que no solo se la pasa de gira en varias ciudades del país, sino que tiene toures en México y en Chile, países donde también suena el zapateo, aparte de Brasil, Perú y España, donde la movida también está empezando a volverse fuerte. Acá en Colombia, según Ángel, la mejor discoteca del género es Living en Cali, aunque también le hace menciones especiales a Ícono o Fahrenheit en Medellín o Díscolo en Barranquilla. “Todo esto ha sido un progreso que hemos ido ganando”, afirma Ángel. “Hubo un fenómeno muy feo donde peladitos apenas salidos del colegio sacaban música horrible y en algún momento en Colombia gustó eso. Pero hace tres años venimos en un cambio, tocando música internacional basada en Colombia y ahorita estamos manejando eventos de hasta 5,000 personas porque esto se volvió una moda: hasta a las fiestas de 15 años nos llevan a tocar”.

Para Isabella también está Kowel en Manizales, Lico Deluxe y Ático en Medellín, Fragma en Cartagena y por supuesto Living. “Hay sitios donde tú solo pagas 20,000 por entrar, como hay sitios donde te cobran de 100.000 a 500.000 pesos en la entrada”, afirma Isabella. “Eso depende del lugar, de la gente, del DJ que esté y lo que quieran cobrar… este género es para personas de toda clase, desde el estrato más bajo hasta la clase más alta, con modelos prestigiosas y todo”.

Ángel describe a su público como jóvenes universitarios que están terminando su carrera o que ya trabajan y les gusta la fiesta. “En todas las ciudades tenemos público, siempre con una buena energía, mucha alegría y buen parche”, dice el artista. “Hace mucho tiempo no se escucha que mataron a alguien, el comportamiento es muy diferente ahora. Estamos dejando atrás esa imagen de los traquetos sacando a las hembras de fiesta, o que este género es el de las bandidas y las perras, porque ese siempre es el estigma en Colombia”.PUBLICIDAD

Un estigma que ha permeado casi todos los géneros electrónicos, desde el techno hasta el progressive, pasando por el dnb, hardtechno y tribal house. Los años 2000 significaron un crecimiento en el circuito electrónico nacional, pero significaron también algo que muchos denominan como la “traquetización de la escena”, una época de buenas pagas para los DJs, remates eternos, sustancias psicoactivas en cantidades industriales, muchas mujeres despampanantes, peleas en medio de la fiesta y poca propuesta musical.

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Y a pesar de que Ángel asegura que ya la gente está muy culturizada, y que a sus eventos asisten miles de personas que no tienen que ver con esta narcocultura, el imaginario de la guaracha que la gente tiene en la cabeza incluye todavía mucho de lo anterior.

O al menos así piensa en Barranquilla Diego Guzmán aka Egypt-D, entusiasta de la electrónica en el Caribe, quien alega que esta nueva ola tribalhousera o “aleta”, como le dicen allá, es lo peor que le ha pasado a su ciudad. “El aleteo representa todo lo malo que hay en nuestro país, si lo piensas bien. En la música underground también se ven drogas, sería hipócrita no decirlo, pero jamás al nivel de exceso molecular y espiritual de la aleta”, afirma Diego. “Narcos, prepagos, ketamina, 2cb (que amo) y gritos de guerra como ‘¡vamos jueputa!’ y el que más odio que es ‘¡estamos disparados bebé!’, que es un track de aleta full desagradable”, critica Diego, asegurando que al género le dicen en su ciudad “aleta” porque la gente baila “aleteando como un pescado”.

Diego tampoco soporta las pintas de los asiduos asistentes a estas fiestas. “La moda del aleteo consiste en camisetas súper corronchas, por ejemplo copias de la línea que sacó A$AP Rocky con HBA. También usan muchas gafas de todos los colores y mucho gel para el pelo, con bolsitos Lacoste o Diesel de un solo hombro”. Las mujeres por su parte, según Diego, casi siempre están operadas y se llenan de accesorios brillantes y fluorescentes. Isabella tiene un nombre para las mujeres que se visten así en estas fiestas, las llama “exóticas”, no solo por la manera en la que se visten, sino también por cómo bailan. “Para mí este género le hizo retroceder a Barranquilla al menos 10 años en la calidad musical que quiero que se maneje acá”, lamenta Diego.

Para Ángel, quien se defiende diciendo que las drogas también se ven mucho en las fiestas under, la polémica no solo se genera por esto, sino por la puya que viene desde la escena underground. “Los DJs de techno se ganan en un toque 400.000 o 500.000 pesos; los DJs de este house se ganan millón y medio, somos los que más ganamos”, explica el artista que también tiene un sello y promotora llamado Groovesound, desde hace seis años. “La polémica de géneros no es entre artistas, ahí la polémica es entre públicos. Pero uno verá qué escoge, eso ya va en los gustos de las personas, no da para enfrentamientos entre DJs de diferentes géneros. La verdad todos somos amigos y nos apoyamos, y aunque no nos veamos tan seguido la amistad se mantiene”, concluye el productor.PUBLICIDAD

Si revisamos la etimología o significado de la palabra “Guaracha”, encontraremos que es una “danza cubana de ritmo binario y movimiento rápido, semejante al zapateado”. En Colombia entonces le dimos otra acepción al ritmo originalmente cubano para comenzarlo a asociar con expresiones tipo “zapateo” o “aleteo”. Lo cierto es que el auge de este movimiento parece todavía muy lejos de terminar, y ejemplifica actualmente la eterna disputa entre el underground y el mainstream: fórmulas simples de producción con un público, éxito y ventas masivas, versus propuestas sonoras amplias y elaboradas, con un público reducido, pero conocedor y fiel. Ángel mismo lo reconoce: “Siempre he estado en esa onda tribal y groovera y quizá le cambie un bajo, un beat, pero la esencia se mantiene. Eso sí, siempre intentando entrar dentro de la moda porque eso es lo que vende y nosotros también vivimos de esto”.

¿Cuál es su percepción frente a esta nueva resurrección de tribal house con esteroides colombianos?

122 comentarios sobre «Esto es la “guaracha”: conozca el género que se tomó los remates en Colombia»

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